Santiago Bridoux sobre el caso de la nena santiagueña: “La prueba genética es el punto más sensible del expediente”.

- MONTE QUEMADO, Copo.

Santiago Bridoux sobre el caso de la nena santiagueña: “La prueba genética es el punto más sensible del expediente”.
Santiago Bridoux sobre el caso de la nena santiagueña: “La prueba genética es el punto más sensible del expediente”.

Hoy 15:25-El fiscal explicó que la interrupción del embarazo estaba dentro del marco legal, pero advirtió que la principal preocupación judicial pasa por preservar la evidencia genética hallada en la clínica de Villa Ballester.

La investigación por el caso de la nena santiagueña de 13 años que fue abusada, cursaba un embarazo avanzado y fue trasladada a Buenos Aires para una interrupción legal del embarazo continúa avanzando y mantiene en vilo a la Justicia. Esta vez, quien habló fue el fiscal Santiago Bridoux, quien puso el foco en lo que considera el aspecto más delicado del expediente: la preservación de la prueba genética.

En diálogo con Noticiero 7, Bridoux explicó que la causa original comenzó a mediados de marzo, cuando a través del protocolo del hospital se detectó un presunto abuso sexual con acceso carnal sobre una menor. A partir de allí, se dio intervención a la Policía y a la Unidad Fiscal, que inició la investigación penal.

Según detalló, ya se realizaron pericias y actualmente hay dos personas identificadas con pedido de captura nacional e internacional, aunque hasta el momento no pudieron ser localizadas. Además, confirmó que la menor fue sometida a Cámara Gesell y luego derivada a CIS Banda por la complejidad de su estado de salud.

El fiscal señaló que desde el inicio el objetivo judicial era preservar la evidencia genética que permitiera realizar una futura pericia de ADN y así determinar quién fue el autor del abuso. “La prueba genética es el punto más sensible del expediente”, sostuvo.

Explicó que si se trataba de una interrupción legal del embarazo, debía resguardarse la muestra correspondiente para incorporar la información genética a la causa. En caso de que hubiera nacido un bebé con vida, debía realizarse el hisopado correspondiente para preservar esa misma prueba.

Sin embargo, allí apareció el principal problema. Según indicó, la Justicia perdió contacto con la madre de la menor cuando salió de la provincia y fue trasladada a Buenos Aires sin informar dónde, cuándo ni con quién se realizaría el procedimiento.

“Nosotros perdimos el contacto el día 21, cuando nos mandaron un mensaje diciendo que ya no se encontraba en la provincia. No sabían dónde ni quién le iba a provocar el aborto, y nosotros salimos en búsqueda de esa evidencia necesaria”, relató.

Ese escenario derivó en una investigación paralela que terminó con el allanamiento a la clínica de Villa Ballester, conocida mediáticamente como la “clínica del horror”, donde se hallaron ocho fetos humanos y donde la Justicia intenta determinar cuál corresponde a la menor santiagueña.

Bridoux aclaró que la legalidad de la interrupción del embarazo no está en discusión, ya que se trataba de una menor víctima de abuso sexual y la práctica está contemplada dentro del marco legal, incluso antes de la actual legislación sobre interrupción del embarazo.

“Eso es legal, incluso antes de la ley. Lo que había que preservar era la salud y la vida de la víctima”, sostuvo.

Sin embargo, remarcó que la legalidad de la intervención médica no exime la obligación de resguardar la evidencia necesaria para la causa penal. “El médico puede decir que hizo lo correcto, pero la evidencia necesaria no la puede tirar por la ventana”, expresó de forma contundente.

En ese sentido, también se refirió a la fundación y a la clínica involucradas en el traslado y acompañamiento de la menor. Si bien aclaró que ambas organizaciones tienen actividades legales y realizan tareas lícitas, advirtió que algunas actuaciones están siendo observadas detenidamente por la Justicia.

“La fundación hace contención y seguimiento, y la clínica era utilizada para este tipo de intervenciones. Pero se manejó todo fuera del control de un procedimiento penal”, señaló.

Por eso, ya intervienen también áreas vinculadas a búsqueda de personas y trata de personas, ya que la sospecha central gira en torno a cómo se realizó todo el procedimiento sin garantizar el resguardo de la prueba judicial.

“El proceso penal busca asegurarle a la víctima un juicio justo con la evidencia necesaria. Eso no puede perderse”, remarcó.

Mientras tanto, la investigación continúa y la principal prioridad sigue siendo identificar a los responsables del abuso sexual y determinar con precisión qué ocurrió con la menor y con la prueba genética que hoy se volvió el centro del expediente.

29-04-26 Fuente: diariopanorama.com

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