hace 17 horas - MUNDO
La caída en la exploración y explotación de hidrocarburos reta la autosuficiencia gasífera de Colombia; el país pasó de importar el 4% del gas en 2024, al 20% en 2025, y además hoy perfora solo 31 pozos mientras hace algunos años estaba por encima de 100.
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Ante este panorama, las plantas regasificadoras se convirtieron en el epicentro de la agenda. Hoy hay más de 10 proyectos de esta clase, pero la lupa esta sobre seis. Sin embargo, el camino está marcado por anuncios que aún no se materializan, retos técnicos complejos y retrasos que generan incertidumbre en el sector industrial, térmico y residencial.
De forma sencilla, el proceso de regasificación significa que el gas natural, para ser transportado a través de los océanos desde potencias como Estados Unidos o Trinidad y Tobago, se somete a un enfriamiento extremo hasta convertirlo en líquido.
En este estado, conocido como Gas Natural Licuado (GNL), ocupa 600 veces menos espacio. Una planta regasificadora es la infraestructura encargada de recibir ese líquido y aplicarle calor controlado para devolverlo a su estado gaseoso original, permitiendo que sea inyectado en los tubos del Sistema Nacional de Transporte para llegar finalmente a los consumidores
Hoy, el país solo cuenta con una infraestructura de este tipo en vigencia: la terminal Spec LNG, en Cartagena. Operativa desde 2016, esta planta tiene una capacidad de 400 millones de pies cúbicos diarios (pcd) y puede almacenar 170.000 metros cúbicos de gas líquido.
Su rol es estratégico, en tanto puede suplir hasta el 40% de la demanda diaria de gas del país y garantizar el soporte para el 20% de la generación de energía eléctrica nacional. No obstante, el déficit de gas para 2026 ya no se estima en un 23%, sino que los nuevos cálculos lo sitúan por encima del 39%, lo que obliga a acelerar nuevas obras.
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Uno de los proyectos más avanzados para diversificar esta red es la Regasificadora del Pacífico. Ecopetrol ya adjudicó el contrato para operar en Buenaventura y Buga, Valle del Cauca. La iniciativa, que requiere una inversión de US$480 millones, utilizará un buque para almacenar el gas líquido.
Según ha trascendido, esta unidad flotante tendrá la capacidad de importar 60 millones de pies cúbicos diarios, pero su entrada en operación real se prevé para el segundo semestre de 2026.
Simultáneamente, surge el proyecto en Puerto Bahía (Cartagena), una alianza entre Frontera Energy y Ecopetrol. Esta terminal busca aprovechar infraestructura existente para regasificar inicialmente 126 millones de pcd a finales de 2026, con el ambicioso plan de ampliar su capacidad a 370 millones de pcd para el tercer año.
Si este proyecto —que demanda US$80 millones— alcanza su máximo nivel, podría cubrir por sí solo el 40% de la demanda nacional, pero aún depende de agilizar permisos ante la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla).
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Ecopetrol también impulsa un proyecto de regasificadora en Coveñas, Sucre, aprovechando la infraestructura portuaria de su filial Cenit, aunque este ha quedado más rezagado por la “tramitología”, pese a tener la venia de la Anla.
En su momento, Sergio Cabrales, investigador del sector mineroenergético, advirtió sobre la complejidad de reconvertir el oleoducto Coveñas–Ayacucho en un gasoducto de 300 kilómetros, una tarea que podría tardar hasta tres años. Aunque se espera que la primera molécula entre en 2027, el reto será mantener la viabilidad económica con volúmenes iniciales de 110 millones de pcd.
Por otro lado, surge Ciénaga LNG en Palermo, Magdalena, un proyecto de US$150 millones. Esta sería una primera terminal terrestre de regasificación, diseñada para entregar hasta 150 millones de pcd. El proyecto tiene ya licencia ambiental, y su inicio se estima para el segundo semestre de 2027.
La Transportadora de Gas Internacional (TGI) lidera el frente en La Guajira, específicamente en el campo Ballena. Este proyecto promete inyectar hasta 300 millones de pcd al sistema con una inversión de US$150 millones.
Sin embargo, de acuerdo con El Tiempo, habría un retraso en su ejecución, pues la terminal no estará lista en enero de 2027. Jorge Henao, gerente de TGI, dijo a ese medio que las demoras se deben a que las autorizaciones para usar infraestructura existente tardaron más de lo estimado.
Finalmente, en el ámbito regional, Empresas Públicas de Medellín (EPM) decidió entrar en el negocio. Según reveló Valora Analitik, la compañía inaugurará su propia planta regasificadora en Copacabana, Antioquia, con una inversión de $300.000 millones. Este proyecto, previsto para mediados de 2026, busca asegurar el suministro para el 25% de sus clientes mediante contratos de importación a cinco años.
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