La desesperada búsqueda de agua en el noreste de Venezuela tras el daño de un embalse

hace 1 hora - MUNDO


Cumaná (Venezuela), 17 abr (EFE).- Miles de personas en el estado Sucre y sectores de la Isla Margarita, en el noreste de Venezuela, enfrentan desde hace casi dos meses una crisis hídrica sin precedentes que los ha forzado a depender del agua de mar, ríos o tomas improvisadas para subsistir a esta situación manejada con hermetismo por las autoridades.

La Gobernación de Sucre anunció, el pasado 5 de marzo, la declaratoria de "emergencia hídrica" por una "falla estructural" que sufrió un túnel de trasvase del embalse Turimiquire tras un "evento telúrico", del que no se conoce una fecha precisa.

Pero no fue hasta inicios marzo cuando la emergencia cobró interés nacional, luego de varios días de sequía en los grifos. El 29 de ese mes las autoridades informaron del rescate de ocho trabajadores que habían quedado "aislados" durante varias horas mientras trabajaban en el túnel.

El embalse de Turimiquire surte a buena parte de Cumaná, la capital de Sucre, y parte de Margarita -donde se calculan más de 600.000 y 300.000 habitantes, respectivamente-, así como a los municipios sucrenses de Araya y Marigüitar.

Algunos gremios hablan de hasta un millón de personas afectadas, pero las cifras no están claras debido a la poca información oficial en medio de una desesperación ciudadana creciente.

"Estamos viviendo esta tragedia, porque realmente se convirtió en una tragedia para nosotros, los ciudadanos, tener que estar cargando agua para poder lavar, para poder limpiar los baños, para los enseres diarios", relató William Zang a EFE.

Este hombre de 63 años se vale de un carro artesanal para llevar agua desde una toma ubicada en una plaza pública, que, por suerte, está a escasos metros de su casa, pero que en ocasiones no funciona.

Los pobladores buscan alternativas para abastecerse sin conocer detalles sobre la magnitud de la falla o el tiempo que tomará recuperar la estructura para restablecer por completo el servicio de agua.

Agua de mar

Y pese a que, irónicamente, Zang parece tener suerte, su historia no es común. Otras personas tienen que trasladarse a áreas muy remotas en busca de tomas de agua o acuden a la playa.

Son muchos también los que acuden a algún familiar, ya que una parte de la ciudad está abastecida por la represa de Cancamure y una vieja estación que fue remodelada.

El ingeniero Nelson Rodríguez, expresidente de Hidrocaribe, la empresa responsable del suministro del agua, explicó que el embalse de Turimiquire aporta a Cumaná el "doble" de agua de lo que suministra Cancamure.

"Estamos hablando de dos tercios aproximadamente de agua menos que está dejando de recibir esa zona", explicó Rodríguez.

En Araya, conocida por sus salinas, las personas cavan pozos en busca de agua, mientras las autoridades han habilitado tres plantas desalinizadoras para paliar la situación.

"A diario hay que estar consiguiendo el agua, venir para estas zonas", comentó, por su parte, Ronald Maíz, un transportista que se acercó a unas tuberías de agua blanca en una carretera a las afueras de Cumaná, a la que acuden decenas de personas.

No tiene claro de dónde proviene el agua, pero le sirve para atender los quehaceres del hogar.

Maíz contó que llena unas 100 botellas de dos litros para las distintas tareas en su casa, mientras que la de consumo la compra por cerca de un dólar después de que sufriera "problemas estomacales" por ingerir la que salía de estas tuberías.

Comercio paralizado

Entretanto, las pérdidas en el sector comercio se calculan en 16 millones de dólares, según un estudio del colegio de economistas local.

El presidente de la Cámara de Comercio, Producción e Industrias de Cumaná, Miguel Amendolara, dijo a EFE que el sector presenta "números rojos" y una paralización del 40 %.

"Hemos tenido reportes de algunos comercios afiliados que han tenido que cerrar puertas porque no han recibido nada de agua, otros han recurrido a abastecerse a través de cisternas privadas", explica el dirigente, para quien esto hace "mella" en la estructura de costos de los comercios.

Incluso, algunas empresas de limpieza o de enlatados de productos marinos -uno de los principales productos de estas regiones pesqueras- no ha podido faenar en sectores de Cumaná.

La situación también ha obligado a reducir los horarios de trabajo en diversos sectores. Algunos colegios han optado por la enseñanza a distancia.

"Estamos alarmados porque hasta la fecha no hay un plan preciso a la comunidad, no hay ninguna respuesta", lamentó Cristina Santana, presidenta del Colegio de Ingenieros de Sucre.

Mientras, la Gobernación de Sucre asegura que trabaja para restaurar el servicio.

(c) Agencia EFE

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