hace 2 horas - MUNDO
Las noticias sobre el aumento de los precios del petróleo pueden leerse desde dos perspectivas: la del usuario, que ve cómo el dinero en el bolsillo alcanza para menos, y la de los países que exportan crudo, que en estas circunstancias incrementan sus ingresos. Pero también puede haber una tercera mirada, la del impulso a la diversificación de la matriz energética, aspecto en el que América Latina ha conseguido enormes avances en los últimos años.
"La matriz energética de la región es de las más verdes del mundo por la hidroelectricidad. Esto no es nuevo, desde hace mucho tiempo es la zona con más energía renovable tradicional, y también una de las regiones con mayor penetración de energía renovable solar y eólica", explica a DW Francisco Monaldi, economista venezolano y Director del Programa de Energía para América Latina en el Baker Institute de la Universidad Rice.
Sin embargo, eso no impide que el precio del petróleo siga teniendo incidencia en la región, pues sigue siendo un motor indispensable en el funcionamiento de las economías latinoamericanas. Junto al carbón, conforman una dupla de combustibles fósiles que siguen teniendo una alta incidencia. En retroceso, sí, pero todavía relevantes.
"En la parte de transporte sí somos muy dependientes de los combustibles fósiles, porque hay muy poca penetración de vehículos eléctricos y esa es un área en la que hay que trabajar", apunta Monaldi.
Marcelo Mena, exministro de Medio Ambiente (2017-2018) de Chile, destaca el crecimiento que han tenido las baterías de almacenamiento en la región, una tecnología que permite conservar los excedentes generados por las energías renovables. Esto ayuda a reducir la dependencia de los combustibles fósiles y, por tanto, ser más resilientes ante los vaivenes del mercado del petróleo.
"Latinoamérica tiene mayor penetración de energías renovables en comparación con el nivel global, y las inversiones en baterías de almacenamiento crecen en Brasil, México y Chile, así que uno puede decir con bastante claridad que la creciente participación de las renovables en estos países, así como en Uruguay y Perú, han generado una mayor resiliencia del sistema ante los choques asociados al precio de los combustibles fósiles, lo que indica que las ventajas de la descarbonización no se limitan a la lucha del cambio climático", dice Mena a DW.
Monaldi señala que Paraguay tiene una matriz muy verde, basada esencialmente en la generación hidroeléctrica por medio de la represa de Itaipú. Uruguay, por su parte, ha vivido un crecimiento reciente en la producción de energía eólica y solar. Sin embargo, añade el experto, estas últimas tienen un problema: "Son intermitentes, es decir, no proveen electricidad estable cuando no hay radiación solar o no sopla el viento". Para enfrentar eso, requieren un respaldo que será la energía que esté disponible, ya sea la hidroeléctrica o la generada por combustibles fósiles.
El aumento de los precios de petróleo no es necesariamente una mala noticia para Latinoamérica. "En la región, hay importantes exportadores de petróleo, como Venezuela, Guyana, Colombia, Ecuador y Brasil, que se benefician de los precios del petróleo. También Argentina ha estado subiendo su producción", apunta Monaldi. En el caso de México, el experto aporta un matiz: "Allí los incrementos en los precios del petróleo no son un beneficio neto porque México importa [refinado] prácticamente la misma cantidad de lo que exporta [crudo]".
Las crisis en Medio Oriente y la inestabilidad en los valores del crudo pueden tener otro efecto, agrega el economista venezolano. "Sobre todo los países que no tienen petróleo, como Chile, Uruguay, Perú, y Centroamérica y el Caribe, se verán incentivados a tratar de aumentar la participación de energías renovables en su matriz energética. Para un país como Chile, que tiene que importar gas natural licuado, el golpe puede ser muy severo", señala.
Mena, por su parte, destaca un elemento que ha impulsado las transformaciones en Latinoamérica. "A diferencia de Europa y Estados Unidos, acá han sido las economías de mercado" las impulsoras del cambio, lo que significa que más allá de la voluntad política, que puede estar o no estar, "las renovables siguen siendo lo más competitivo" en términos de inversión y costo-beneficio.
El exministro chileno recalca, empero, que hay un desafío pendiente: traspasar al consumidor el ahorro generado por las energías renovables. "Hay que desacoplar el precio de la generación de energía del precio de los combustibles fósiles, porque en la práctica la gente no entiende por qué con tanta renovable sigamos pagando tan caro por energía", señala, pero a la vez destaca que hay que explicar que, sin las renovables, la crisis de Medio Oriente pudo ser muchísimo peor para los países latinoamericanos.
(rml)
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