Seguridad en Colombia frena inversión y crecimiento: el reto estructural que enfrenta la economía

hace 1 hora - MUNDO


La seguridad en Colombia dejó de ser un fenómeno coyuntural para convertirse en una restricción estructural al desarrollo económico. La creciente criminalidad no solo afecta el orden público, sino que golpea directamente la competitividad del país, al incrementar los costos operativos de las empresas, distorsionar los mercados y desalentar la inversión, especialmente en las zonas más productivas.

De acuerdo con los más recientes análisis económicos de Corficolombiana, este deterioro se ha consolidado como uno de los principales factores que limitan el crecimiento económico. El país enfrenta un ecosistema criminal más diversificado, que opera con lógicas económicas propias y compite de manera desigual con el sector formal.

En el contexto global, Colombia se ubica entre los países con mayores niveles de criminalidad. Ocupa el segundo lugar en el Índice de Crimen Organizado, solo por detrás de Myanmar, y se encuentra dentro del top 10 en terrorismo, alcanzando en 2025 su peor posición desde 2013.

Estos indicadores reflejan no solo la persistencia del fenómeno, sino también su creciente sofisticación y capacidad de adaptación, lo que complica los esfuerzos de control por parte del Estado.

Las estadísticas recientes evidencian una tendencia sostenida de deterioro en materia de seguridad. En 2025, el secuestro aumentó 123% frente a 2024 y más de 300% respecto a 2019. Ese mismo año se contabilizaron 13.726 homicidios, mientras que las masacres dejaron 306 víctimas.

La extorsión, por su parte, acumula un incremento superior al 800% desde 2010, consolidándose como uno de los delitos de mayor impacto sobre la actividad empresarial.

Elimpacto humanitario también es significativo: más de 1,6 millones de personas fueron afectadas por el conflicto en 2025, una cifra que triplica la registrada en 2024.

La tendencia no solo se mantiene, sino que se intensifica en 2026. Durante los primeros dos meses del año, el homicidio alcanzó su nivel más alto para ese periodo desde 2015. Además, las masacres aumentaron 13% tanto en número de eventos como en víctimas, mientras que el secuestro creció 12%.

Estos datos confirman que la inseguridad sigue escalando y que las medidas actuales no han logrado contener su avance.

Uno de los aspectos más críticos es la concentración territorial del fenómeno.Antioquia, Bogotá y Valle del Cauca —que en conjunto representan más de una tercera parte del valor agregado nacional— registran simultáneamente altos niveles de inseguridad.

Bogotá concentra cerca del 17% de la extorsión del país, Antioquia el 14% de la invasión de tierras, y junto con Valle del Cauca acumulan más del 30% de los homicidios y masacres. Esta coincidencia entre actividad económica e inseguridad amplifica el impacto sobre el crecimiento nacional.

El crecimiento de las organizaciones criminales agrava el panorama. Desde 2017, los grupos armados han aumentado más de 300%, pasando de aproximadamente 6.000 a cerca de 27.000 integrantes.

Este crecimiento supera en más de doce veces la expansión del pie de fuerza del Estado en el mismo periodo. Además,en 2025 se observó el mayor número de disputas armadas de la última década, con un incremento del 34% en los enfrentamientos entre grupos ilegales.

Frente a este panorama, expertos coinciden en que recuperar la inversión y reactivar el crecimiento económico exige tratar la seguridad como una condición habilitante del desarrollo.

Esto implica implementar una estrategia integral que combine presencia territorial efectiva, intervención sobre las economías ilegales, protección de infraestructura crítica, fortalecimiento de las capacidades tecnológicas e investigativas del Estado, y una reforma judicial que reduzca la impunidad.

Sin estas acciones,el país corre el riesgo de seguir administrando crisis en lugar de prevenirlas, perdiendo competitividad en la atracción de inversión y limitando su potencial de crecimiento económico.

Fuente: google.com