Lula busca consolidar a Brasil como socio clave de Alemania

hace 1 hora - MUNDO


¿Bailarán juntos el presidente de Brasil, Lula da Silva, y el canciller alemán, Friedrich Merz , tras la inauguración conjunta de la Feria de Hannover el domingo 19 de abril de 2026? Es lo que Merz prometió a Lula, en torno conciliador, tras su paso por la COP celebrada en Belém en 2025: "La próxima vez vamos a bailar juntos".

Pero eso es poco probable. Por un lado, la metrópoli de Baja Sajonia no es precisamente conocida por su animada vida nocturna. Pero, sobre todo, la promesa del canciller se refería más bien a una excursión nocturna por Belém, la ciudad brasileña sobre la que Merz se expresó de forma despectiva tras la Conferencia Mundial del Clima , lo que causó cierta irritación, no solo en Alemania, sino también en Brasil.

Apenas medio año después, esta disputa parece haber quedado en el olvido en el marco de las consultas gubernamentales germano-brasileñas. Las relaciones económicas bilaterales son demasiado importantes para ambos países: Brasil es el socio comercial más importante de Alemania en América Latina. Más de 1.500 empresas alemanas, como BASF, Bosch, Siemens y Volkswagen, tienen presencia allí. Al mismo tiempo, Alemania es el socio comercial más importante de Brasil en la Unión Europea. Y para que esto siga siendo así, el presidente brasileño trajo consigo a Hannover a cientos de delegados y más de 160 expositores.

El mensaje de Lula es claro, afirma Anton Hofreiter, diputado del Bundestag por el partido Los Verdes y miembro del grupo parlamentario germano-brasileño. "Europa, y en particular Alemania, deberían prestar aún más atención a Brasil, ya que este país es un aliado potencialmente cercano de las democracias europeas. São Paulo es una de las mayores ciudades industriales con inversiones alemanas. Espero que la atención se aleje de la disputa sobre la agricultura y se centre en el ámbito donde se encuentra un valor añadido claramente mayor para ambos países, es decir, en el sector industrial", dice a DW.

Desde hace dos años, Brasil apuesta por una política industrial a largo plazo para la reindustrialización con la ambiciosa iniciativa Nova Indústria Brasil. Este país es uno de los pioneros a nivel mundial en el desarrollo de las energías renovables y quiere destacar también en Hannover con los temas de sostenibilidad, descarbonización y transición energética.

Por eso, Anton Hofreiter no puede evitar lanzar un reproche a la ministra de Economía, Katherina Reiche, y también al canciller de la CDU. Las declaraciones de Merz sobre Belém habrían causado un gran daño a la reputación del país a nivel internacional. El político de Los Verdes critica a Reiche por centrarse en su apego a las energías fósiles, como el carbón, el petróleo y el gas, mientras que Brasil está apostando con gran éxito por la energía eólica y solar.

"Actualmente no tenemos una crisis energética, sino una crisis de energías fósiles, a las que siguen aferrándose”, afirma Hofreiter sobre las consecuencias de la guerra en Irán. "Pero espero que Brasil ayude a contrarrestar la política energética altamente ideologizada de Reiche, la ministra de Economía".

En cualquier caso, las relaciones bilaterales recibirán un nuevo impulso gracias al acuerdo de libre comercio de la Unión Europea con los países del Mercosur —Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay—, que entrará en vigor de forma provisional dentro de dos semanas, el 1 de mayo de 2026. El Parlamento brasileño aprobó el tratado a principios de marzo. A partir de entonces, se eliminarán alrededor del 90 por ciento de los aranceles sobre productos industriales y agrícolas.

"A Brasil le gustaría mucho reforzar su cooperación con Europa en materia de tierras raras, porque quiere tener tantas alternativas como sea posible y no depender únicamente de China y Estados Unidos”, comenta a DW el politólogo germano-brasileño Oliver Stuenkel. "Europa, y también Alemania, deben pasar a la ofensiva y no confiarse en los logros de las últimas décadas. China ha logrado avances espectaculares en América Latina, mientras que Europa, en comparación, ha perdido influencia".

El presidente Lula da Silva sabe moverse como nadie entre los distintos bloques de poder geopolíticos emergentes y se ha consolidado como una de las voces más destacadas del Sur Global.

Hace un mes elogió a China como el "mejor socio" de su país, debido a las inversiones de los fabricantes de automóviles chinos en Brasil. Frente a los Estados Unidos de Donald Trump, Lula apostó por la firmeza en lugar de la flexibilidad y, de este modo, evitó los aranceles punitivos. Y en 2025 visitó a Vladímir Putin en Rusia con un mensaje claro: los intereses económicos priman sobre las alianzas ideológicas.

"La historia de Lula y su Gobierno es: ‘Queremos ser lo más pragmáticos posible'", subraya Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getulio Vargas en São Paulo. Brasil no tiene interés en alinearse con una gran potencia, según el experto. "Se quiere colaborar como un puerto seguro en un mundo geopolíticamente inestable. Independientemente del posicionamiento político de los respectivos jefes de Gobierno, que, en el caso de Lula y Merz, también es diferente".

(mn/ms)