hace 1 hora - MUNDO
El día que narra un partido de fútbol es sagrado para Eduardo Luis López: nada de licor, nada de rumba, no toma ninguna bebida gaseosa, nada que burbujee; duerme muy bien, tampoco fuma.
Para el Mundial de fútbol que viene (en el que va a narrar varios partidos para el Canal RCN, Win Sports y La FM de RCN Radio) se está preparando como si fuera un futbolista en concentración: “Estoy enfocado, cuidándome, entro a concentración como un jugador”, dice.
Sabe que serán 45 días intensos: pasará de una ciudad a otra con pocas horas de sueño. “En la maleta cargaré de todo, un montón de antigripales, vitamina C, son muchos días intensos, de narrar un partido, arrancar a un aeropuerto, viajar, dormir 3 horas, narrar otro partido, un viaje más y así, al aire constantemente”.
Uno de los narradores de fútbol más escuchados en Colombia –querido por muchos, criticado por otros– conversó con EL COLOMBIANO porque acaba de lanzar un libro: Insistir, persistir y no desistir, una de sus frases de batalla. Asegura que no son unas memorias, son más bien –como dice el libro– “lecciones de barrio y fútbol para ganar en la vida”. Es la historia de un muchacho “soñador, persistente y loco” que puede servir de ejemplo para muchos.
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A Eduardo Luis lo conocí como Luis Eduardo, cuando ambos manejábamos las consolas de las emisoras musicales en RCN Radio a mediados de los 90. Siempre quiso ser narrador. Lo decía todo el tiempo. Su padre, el comentarista deportivo Carlos Freddy López no se lo permitió de primerazo, pero él trazó un plan. La meta era clara desde la infancia y para cumplir el sueño sabía que tenía que demostrar que podía hacerlo por encima del apellido López que en Medellín ya era un referente en el periodismo deportivo.
Las emisoras musicales fueron su primer peldaño. De ese paso no habla mucho en su libro –porque dice que necesitaría otro libro más–, pero confiesa que lo que allí aprendió aún lo conserva en su ética de trabajo.
“Yo estoy un poquito loco, en general y no me puedo quedar quieto. Siempre quise hacer un libro para contar esta historia, porque he sentido que puede ayudar a las personas. Cuando aparecieron de Aguilar y de Penguin Random House (las editoriales) y me invitaron a hacer el libro, yo les dije que no quería una biografía. Yo quería que el libro fuera un acto de motivación, de inspiración, de pasos para lograr algo y ahí salió esto de Insistir, persistir y no desistir. Y si lo ven son tips para aplicar eso, cómo hice yo para aplicar eso. Yo soy ese ser humano que cree que puede cambiar el mundo, intento vivir la vida así: fui scout, defensa civil, acólito, me metía en todo. Ojalá que la gente, cuando lo empiece a leer, se dé cuenta de que no está leyendo la historia de un man, sino que están viendo algo que les sirva.
Es un libro que intenta que la gente logre sus metas, porque yo logré una que en algún momento parecía imposible con todo lo que viví”.
“Tengo 47 años. Yo soy modelo 78 bien cuidado. A mí me tocó toda mi niñez en la época que fue, tal vez, la más difícil de nuestra ciudad. Yo crecí con toda esta guerra al lado y vi cómo muchos de mis amigos fallecieron, fueron asesinados. Casi todos fueron presos, mínimo. Gracias a Dios fui esa persona que logré escapar de esa realidad. Lo normal, para todo lo que pasó, es que yo ni siquiera estuviera acá (...) El ser humano no dimensiona lo de sobrevivir, porque realmente vivir es un milagro hermoso y para muchas personas es un milagro mucho más grande y más complejo que para otras. Y a veces no lo valoramos. También vale la pena recordarle a la gente que ya estar aquí es una gran oportunidad”.
“Así es. A mi papá ni siquiera le gustaba que yo me le apareciera en RCN Radio –que en ese momento quedaba en San Juan con la Alpujarra–, pero era mi pasión, él no entendía que era mi ídolo, que yo quería ser como él. Mi papá no vivía conmigo, pero yo sí quería vivir con él y la manera de hacerlo era ir a RCN. Me hice amigo de los porteros. Cuando mi papá pasaba por el pasillo me veía en Cristal Stéreo aprendiendo a manejar la consola, pero a mí todo eso hoy me llena de mucha alegría porque me ha servido mucho. Yo hice la escuela completica en el periodismo. Yo empecé cargando los cables en las transmisiones y me pagaban por horas.
Yo trabajé en el estadio pidiendo las boletas. Fui remotista, fui planta baja, fui periodista reportero. Sé de parte técnica y todo eso me ha ayudado un montón.
Y mi papá, al no ponérmela fácil, me hizo mejor. A veces me pregunto que si mi papá hubiese sido complaciente conmigo, ¿yo si sería esto?”.
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“Mi papá veía que yo quería los medios, pero yo era muy pasional y entonces él me decía: ‘si le gusta el periodismo deportivo aléjese de la pasión’, pero la pasión va en mi y por eso quería narrar. Yo no era tan razonado como él, mi papá era muy maduro, la persona a la que todo el mundo le pedía un consejo, era muy empático y yo soy todo lo contrario, pasión, intensidad. Yo le dije que quería ser su narrador”.
“Cuando empecé en Cristal Stéreo, que aprendí a manejar la consola por si algún día me necesitaban –y me necesitaron– empecé a hacer turnos de vacaciones, de noche, domingos. Me llamaba Luis Eduardo en ese momento, pero después fui descubriendo cositas de cómo lograr dar unos saltos. Es decir, por dónde iba, iba muy lento, entonces yo fui muy estratégico siempre y todas esas estrategias están en el libro, todo fue pensado. Yo siempre quise ser lo que soy hoy. Yo soy hoy el sueño de niño. Tal cual. Todo lo que quise tener, lo tengo”.
“Fue una estrategia. ¿Por qué llegué a una emisora musical? Sabía que me iba a servir, me salí un rato del deporte, todo lo pensé y además lo atraje. Yo creo mucho en las cosas que uno declara, en las cosas que pienso y siempre me ocurría que lo que yo pensaba se daba, hasta que un día alguien me dijo: ‘Tenga cuidado con lo que piensa’, pero todo eso está en el libro, es algo que a mí me funcionó bastante”.
“Primero, mucha felicidad, esa fue una parte muy feliz de mi vida, haber hecho radio musical fue muy lindo, los conciertos, conocer artistas. Trabajar en una emisora es muy difícil de abandonar, porque no pagan bien, no digo mentiras, pero aún así ese mundo es muy lindo.
Segundo, me llenó de ego, que todos necesitamos un poquitico del ego y en el libro hay un capítulo sobre el ego, muy importante. La gente habla despectivamente del ego, yo tengo una visión muy positiva de la gente egocéntrica y yo necesitaba ese ego.
Yo bromeó mucho diciendo ‘cuando yo era feo’, pero es que literalmente me miraba al espejo y hablaba conmigo mismo y me preguntaba por qué era así, y lloraba. Resulta que no era lo que veía, era lo que yo creía y ese paso por las emisoras musicales me generó confianza y era el mismo feito y me empecé a sentir con confianza, eso me sirvió un montón.
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Y lo tercero a lo que me ayudó la radio musical fue a la creatividad. Los locutores musicales son muy creativos, aquí tenemos locutores fantásticos y yo trabajé con lo mejores y seguramente me falten muchos, pero trabajé con el Gurú, un monstruo; con Jhon Jander García, con Williamson Serna, trabajé con los más tesos y competí contra tipos bravos: Elkin Muñoz, el hombre veloz; Horacio Pino Lloreda, Kike Gallego, esos manes tenían mucho lenguaje, eran muy creativos y eso me sirvió mucho para la narración y por eso yo empecé a trabajar mucho en mi creatividad gracias a las emisoras de música”.
“Uno debe tener la mente abierta constantemente. Cuando a mí me preguntan qué tipo de narrador soy, yo digo que soy un narrador 24 horas. Y de esta conversación puede salir algo para una narración, una frase, un tiro, te lo juro. Yo soy muy perceptivo y digo: ‘Esto va a gustar, de esto se está hablando por aquí me voy a meter’. Eso lo fui desarrollando y además porque descubrí algún día que no podía ser uno más, o sea que si lo estaba haciendo como lo demás, ya estaba grave, tenía que hacer algo bien distinto”.
“Siempre digo yo que a narrar se aprende, pero hay una realidad, todos los narradores nacemos imitando algún narrador. Cuando yo ya trabajaba en Rumba Stéreo necesitaban un locutor comercial para Antena 2 –los que dicen los comerciales en los partidos–, pero siempre yo quería narrar. Un día un narrador no pudo y yo les dije que yo narraba.
Yo comencé realmente en periodismo deportivo cuando estaba en el colegio y luego hice lo de Cristal Stéreo, pero cuando salgo del colegio seguí en periodismo deportivo en emisoras pequeñitas. Luego llegó Rumba en 1997 y ahí estuve en la radio musical hasta 2013 –también lo mezclé con deportes–, pero ya me voy solo como narrador ese año”.
“Mi gran ídolo, es el de todos los antioqueños y lo digo siempre con orgullo: yo soy narrador por el Paisita de oro, Múnera Eastman, ese es mi ídolo. Cuando yo era niño, mi papá trabajaba en la competencia y yo escuchaba al Paisita y a mi papá le daba una rabia. Y yo lo imitaba. Cuando mi papá me llevaba al estadio y la gente se dio cuenta de que imitaba al Paisita, me preguntaban cómo lo había narrado y yo lo imitaba afuera del estadio después de los partidos y tenía 8 años en ese momento.
Yo me aprendía las narraciones del Paisita de memoria, palabra por palabra y lo imitaba en mi casa. ¿Recuerdas que vendían los casetes del paisita con sus narraciones? Yo los tenía todos. Empecé narrando fútbol imitando al Paisita y también tenía otros ídolos como William Vinasco Ché, el que creo que es el mejor narrador de la historia de Colombia, hasta al Cantante lo imité en su momento”.
“Claro, en el 97, que es el año en el que fallece mi papá. Es algo muy especial, pero mira que yo lo construí primero. Imitando a alguien, pero después aprendí a narrar, porque uno tiene que aprender a narrar y ya después de narrar bien, empecé a crear un estilo, a hacer cosas distintas, a inventar otra frase.
Lo primero que dije fue que no iba a decir frases de otros narradores y por eso empecé a utilizar otro tipo de términos. Cuando me devuelvo en el tiempo y escucho mis primera narraciones en 2013 me escucho súper serio, sobrio, no parezco yo. Hoy estoy loco y cambié mucho. Tengo mucha más confianza, me siento mucho más seguro y soy un personaje”.
“Hay que hacer una diferencia: ese no es mi estilo, es el estilo del Bambino porque todo lo hace con canciones. Yo tengo algunas canciones, pero la mayoría de mis relatos no tienen canciones sino que recuerden que yo utilizo todo: novelas, chistes, tendencias, plataformas. Todo lo que esté pegado, yo lo uso, incluso canciones. Entonces la primera que saqué fue la de Dayro Moreno con Baila Morena (de Héctor & Tito) y me di cuenta que también algunas canciones podían ser parte de ese montón de cosas que Eduardo, Luis saca. Yo saco de todo, lo político sí me tocó dejar de usarlo porque estamos muy violentos y decidí que no las iba a usar para no dividir y perjudicar al canal”.
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“No les chicaneo –en ese momento saca su celular y muestra sus notas, un scroll lleno de frases– les muestro mi bloc de notas, se llama: tiros relatos y miren la cantidad de frases, algunas ya las utilicé, otras ahí están. Las anoto viendo una película, viendo lo que está en tendencia, como la frase de los Therian: ‘Cómo te vas a comer eso, me quiero volver Therian’, el estilo de Eduardo Luis es ese”.
“Claro, porque cuando improvisé me fue horrible. Con lo que yo no ensayo, corro muchos riesgos y he cometido errores que lamento terriblemente, porque yo me equivoco como un berraco, yo lo asumo. Una vez me puse a bobiar, porque se me vino un pensamiento y lo dije de una: ‘La izquierda de James es la izquierda que este país ama’ y esas cosas no las debo decir, me entiendes. Si yo lo hubiera escrito como lo tengo acá y lo ensayo, lo hubiese razonado. Por eso, a pesar de tener una posición política y la defiendo en mi vida privada. Pero la gente que sigue @eduardoluisfut en mis redes sociales o la gente a la que le gusta cómo narra Eduardo Luis le importa un pepino si soy de derecha o de izquierda, les gusta cómo narro y no es justo que yo incomode a la gente en algo que aman, que es el fútbol. Lo entendí, lo maduré y por eso prefiero escribir, ensayar, a veces me grabó y así lo saco”.
“Yo soy como ese jugador en la cancha que pide mucho la pelota y el que más pide el balón es el que más se equivoca. Yo estoy todo el día al aire, estoy expuesto a decir algo que no es, es algo que me va a pasar, me ha pasado y me seguirá pasando”.
“Como a todo el mundo. No existe nada unánime, ni una comida ni un pensamiento. Yo lo entiendo, pero también hay una realidad: es que yo todo el tiempo estoy al aire, tengo programa a las 11:00 a.m., a las 11:30 a.m., a la 1:00 p.m. luego a las 4:00 p.m., narro por la noche y fuera de eso, cuando terminó los partidos hago monólogos de cada partido. La probabilidad de que yo me equivoque es alta. Yo debo tener también la madurez y la responsabilidad de cuando me equivoco asumirlo y si tengo que disculparme, me tengo que disculpar. ¿Qué tiene eso de malo? Soy una persona más, que acierto y me equivoco como todos, pero aprendo a darle manejo al error. Ni me voy a parar de equivocar, ni van a parar de criticarme y entre más expuesto estoy pues más difícil va a ser, porque tengo un montón de gente que está feliz por todas las cosas buenas que me están pasando, pero también tengo unas personas que están muy mal por las cosas buenas que me están pasando y es parte de la vida”.
“Ha mejorado, realmente era mucho peor. Antes era una ‘guerra’ y lo digo entre comillas. Pero el uno le tiraba a otro y era de frente: ’Sigan escuchando a ese no sé qué’, ‘como dijo aquel que no tiene ni idea de lo que dice’, esa era a la batalla. Hoy en día hay mucho más colegaje que antes, pero todavía sigue siendo un medio muy complejo, de poca unión, es una realidad. A veces no nos unimos lo suficientes. Y como dijo algún dirigente alguna vez -que no recuerdo el nombre-: el medio de la comunicación es el menos comunicado del mundo. Y es cierto, entonces es un medio complejo, pero tenemos una responsabilidad de enseñarle a la gente a hacer un mejor periodismo, a creer que el colegaje es importante, que el respeto por el colega vale la pena, eso es muy sano y eso no significa estar de acuerdo con él. Pero aprovechar, porque un colega se equivocó y hacer leña de ese árbol caído, es muy poco ético”.
“La Selección Colombia me deja ser hincha y eso es lindo. RCN cree en mi para eso, gracias a Dios. Tenemos un gran equipo, porque por más bueno que uno sea, uno solo no puede. Tengo grandes amigos y talentos. Vamos a transmitir el mundial con Juan Felipe Cadavid, con Ricardo Henao, con el profesor Juan José Peláez. Los partidos de la Selección Colombia los vamos a narrar por el Canal RCN, esos y de otros países más. Y Win Sports va a transmitir algunos partidos del mundial que son distintos a los de RCN y no va tener los de Colombia. Y adicional vamos a estar con La FM de RCN Radio, en donde si se da la oportunidad, también haremos algunos partidos por radio. Y vamos a hacer todos los programas por ahí: Saque largo, La FM más fútbol, mis plataformas digitales, todo. El Mundial es para trabajar, son 45 días a fuego”.
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