La UE refuerza su alianza con México, "un gigante demográfico, económico y geopolítico"

hace 2 horas - MUNDO


"México es un actor clave: un país del G20, un gigante demográfico, económico y geopolítico, que actúa como puente entre América del Norte, América Latina y Europa. Reforzar este papel es fundamental", dice a DW Javi López, vicepresidente del Parlamento Europeo.

Por eso, "el Acuerdo Global modernizado no es solo una gran oportunidad económica, sino también un gran instrumento del multilateralismo, la cooperación en ámbitos como el cambio climático, la igualdad de género o la lucha contra el crimen organizado”, comenta Javi López, ponente permanente del acuerdo en el Parlamento Europeo. Cuando falta justo un mes de su prevista firma, los socios preparan el escenario: una cumbre entre la Unión Europea y México, donde se sellaría el nuevo acuerdo.

Cabe recordar que, en 2016, se decidió remozar un acuerdo que llevaba en funcionamiento diez años. Según información oficial, uno de sus frutos es que la UE sea el tercer socio comercial de México después de Estados Unidos y China (de acuerdo con cifras del 2024).

El texto modernizado fue culminado y firmado, en principio, en abril de 2020, pero se encalló en vaivenes políticos y cuestiones técnicas. La guerra de aranceles anunciada por la segunda Administración Trump en enero de 2025 aceleró inesperadamente su finalización.

A la rúbrica en la capital azteca, en pocas semanas, seguirá la entrada en vigor de un tratado que liberaliza en un 99 % los productos comercializados, que asegura las cadenas de suministro de materias primas fundamentales y que impulsa la inversión europea en sectores como la electromovilidad, la industria farmacéutica y en las infraestructuras. También abre la puerta a que empresas europeas puedan, en igualdad de condiciones con las nacionales, acceder a contratos gubernamentales a nivel federal y subnacional.

"La firma llega en un momento político clave. Por un lado, la UE está reordenando su política comercial, poniendo como clave la transición verde y digital. Para la UE no es meramente un acuerdo comercial, sino más bien una pieza clave para reducir sus vulnerabilidades y dependencia ―por ejemplo, energética― de Rusia", comenta a DW, desde Berlín, Paula Saucedo, responsable de incidencia de la Coordinación Alemana por los Derechos Humanos en México.

"Para México, con los conflictos comerciales con Estados Unidos, la UE representa un socio más estable en cuanto a abastecimiento y mercados", añade.

Hay que decir que México es el segundo mercado latinoamericano para los productos agropecuarios de la UE. Ahora, se espera un aumento de sus exportaciones en carnes de cerdo, lácteos, chocolate, vinos y pasta.

Cabe resaltar también el acuerdo protege de falsificaciones a 568 denominaciones de origen europeas y a 200 mexicanas. Entre estas últimas, se hallan el tequila y el mezcal. Por otro lado, el nuevo acuerdo global abre la puerta a la UE a materias primas críticas como fluorita, antimonio, cobre, zinc y plomo.

Entonces, ¿todo el mundo sale ganando? "No, no creemos que sea un win-win completo", responde Paula Saucedo. "Sí abre oportunidades de inversión, pero posiciona a México como proveedor de materias primas. Sabemos que el extractivismo trae consigo problemas ambientales e impactos graves en las poblaciones y personas defensoras del medio ambiente", resalta.

A este respecto, el acuerdo modernizado habla explícitamente de un compromiso firme con los derechos humanos, el medio ambiente, la democracia y el Estado de derecho; también de esfuerzos conjuntos contra el crimen organizado internacional y la corrupción.

No obstante, "sinceramente no cifro demasiadas esperanzas en la modernización del Acuerdo Global", comenta a DW Manuel Pérez-Rocha, investigador del Institute for Policy Studies (IPS) en Washington.

"Llevamos más de veintiséis años intentando incidir en estos procesos, pero no se ha logrado que el acuerdo mismo prevenga situaciones como la actual del río Atoyac: muchas empresas responsables de vertidos tóxicos son europeas, en particular alemanas. Si no existen mecanismos claros, los enunciados de buena voluntad se quedan solo en eso", subraya Pérez-Rocha.

Él mismo participó, en 2001, en el primer foro de diálogo entre la sociedad civil europea, el Gobierno mexicano y la Comisión Europea. En un reciente artículo, publicado por la Fundación Heinrich Böll de México, el investigador detalla impactos negativos de la actividad empresarial europea.

Por otro lado, "lo grave de que la UE logre acceso a la contratación pública a nivel estatal y municipal, reduce la capacidad de los Gobiernos locales para fomentar la economía local y beneficiar a empresas nacionales, generalmente mucho más débiles que las europeas", apunta Pérez-Rocha.

El investigador del IPS expresa también su preocupación por los mecanismos de protección a las inversiones que permitirían saltarse la jurisdicción nacional y acudir directamente a tribunales supranacionales.

"Entendemos su importancia en el momento geopolítico actual. Nuestra pregunta es, sin embargo, ¿cuáles son sus costos y a quién beneficia ese incremento en el comercio y la inversión?", plantea la defensora de derechos humanos Paula Saucedo. "Vamos a insistir en que en el acuerdo se prevé un Comité Consultivo Nacional y que queremos participar como sociedad civil para monitorear su implementación y su coherencia", subraya.

Del lado europeo, "hoy estamos viendo cómo el comercio y las cadenas de suministro se utilizan como armas; cómo las interdependencias que antes creíamos positivas se convierten en herramientas de presión y coacción", sostiene el europarlamentario Javi López. "Por eso, es tan importante fortalecer relaciones comerciales previsibles, con socios confiables como México, un gigante global. Para Europa esta relación es de una importancia vital y debemos cuidarla con especial atención", concluye.

Fuente: dw.com